dimarts, 25 de gener de 2011

Aulas inclusivas

Las aulas inclusivas parten de la filosofía de que todos los niños pertenecen al grupo y todos pueden aprendrer en la vida normal de la escuela y de la comunidad. Se valora la diversidad; se cree que la diversidad refuerza la clase y ofrece mejores oportunidades de aprendizaje a todos sus miembros. Robert Barth (1990), professor de Harvard, es citado en este clásico de la escuela inclusiva Aulas inclusivas de Stainback i Stainback y Jackson (2001):

Yo preferiría que mis hijos estuvieran en una escuela en la que se desearan las diferencias, se les prestara atención y se celebraran como oportunidades de aprendizaje. La cuestión que preocupa a mucha gente es: ¿cuáles son los límites de la diversidad a partir de los cuales una conducta es inaceptable?... Pero la pregunta que me gustaría que se planteara más a menudo es: ¿cómo podemos hacer un uso consciente y deliberado de las diferencias de clase social, género, edad, capacidad, raza e intereses como recursos para el aprendizaje?... Las diferencias encierran grandes oportunidades de aprendizaje. Las diferencias constituyen un recurso gratuito, abundante y renovable. Me gustaría que nuestra necesidad impulsiva de eliminar las diferencias se sustituyese por un interés igualmente obsesivo por hacer uso de ellas para mejorar la enseñanza. Lo importante de las personas -y de las escuelas- es lo diferente, no lo igual.


dilluns, 10 de gener de 2011

Els canvis que vindran

Iniciem un nou any i tots el desitgem ple de benaurances. El curs continua, però entremig han hagut canvis polítics que afecten el Govern de la Generalitat i l'administració educativa. Un d'aquests canvis s'ha fet amb tanta diligència que sorprèn venint d'on ve. En la meva opinió el canvi de nom del departament d'Educació pel d'Ensenyament no és un canvi menor pel que diu de la intencionalitat de qui l'ha aprovat. Educació és un concepte global, una necessitat bàsica, un dret irrenunciable, un bé preuat per tothom, al menys es defensa així verbalment. Ensenyament, en canvi, només és una part d'un procés, el procés d'ensenyament-aprenentatge. Sembla com si les responsabilitats del departament no anessin gaire més enllà de gestionar i pagar les nòmines dels docents! La resta ho resoldrà el mercat? Primer pas endarrere.

Però no, ja s'ha publicat que una de les prioritats del nou executiu serà reduir el fracàs escolar. Després d'escoltar la proposta he acabat pensant que potser el que es pretén és reduir estadísticament el percentatge de fracàs perquè es parla de tornar al exàmens de setembre en secundària (cualquier tiempo pasado fue mejor?) de manera que si hi ha un examen més, algú aprovarà el curs inicialment suspès al juny, amb la qual cosa la baixada, més o menys efectiva, serà gairebé automàtica. Però real? Si els estudiants no han estat capaços d'aprovar després de tot un curs amb trenta hores setmanals lectives, com podran fer-ho en dos mesos d'estiu? quines famílies podran pagar les classes particulars? Pilotes fora!! Tornarem a avaluar/valorar gairebé en exclusiva la memorització de conceptes, prioritzarem l'aritmètica en les matemàtiques, la gramàtica i l'ortografia a les llengües, la repetició de la lliçó als exàmens... És a dir, avaluar en funció d'un examen final, de resultats acadèmics en lloc de tenir en compte el procés d'ensenyament-aprenentatge i l'educació integral que d'ell es desprèn?

Francesc Pedró, expert de l’OCDE, opina que la tecnologia ha deixat obsoletes les actuals tasques escolars, que són de la revolució industrial y que en canvi haurien d’estar d’acord amb amb la societat del coneixement en què estem immersos. Diu textualment que Los perfiles de competencias que hoy se exigen en los mercados laborales se basan en capacidades y actividades no rutinarias relacionadas con la gestión del conocimiento, como su búsqueda, creación y difusión. I això que diu en Pedró no és nou, fa nys que ho vaig llegint. No aprenem?

En la mateixa línia s’expressa en Ramon Barlam, mestre, professor i formador quan diu 'Entre els docents no hi ha fractura digital, sinó educativa i metodològica'. És el títol de l’entrevista que us recomano llegir.

Per la seva banda, els representants sindicals, no exempts de raó, tornen a demanar més recursos. Davant els micròfons reivindiquen més professorat d'atenció a la diversitat. Però que vol dir això? Però no havíem quedat que l'atenció a la diversitat és cosa de tots? Que han de fer aquests professors "d'atenció a la diversitat"? Atendre alumnes segregats dels grups ordinaris? Hi ha una opció recomanable des del punt de vista pedagògic i humà: dos professors a l'aula fent-se suport mutu i treballant en equip per atendre tots els alumnes de la classe, però estem preparats per assumir-lo? I l'administració, s'atrevirà a proposar-ho?

Esperem no tornar més enrere demostrant que sí que hem après de les experiències.

diumenge, 9 de gener de 2011

Pedro

Pedro es una de les experiencias más recientes que he tenido. Me cuesta describir el contexto, un instituto en un barrio de Barcelona poco conflictivo, y hacerlo con cierto realismo, pero no describir los sentimientos. En la primera reunión de equipo docente me explicaron que era el alumno que daba más problemas, que era más difícil de controlar. Me imaginé la marginación, la negación de pensamiento, la provocación sin más.

Cuando llegas por primera vez al aula Pedro intenta agradar. No pasar desapercibido. Se comporta. Solo cuando comprueba que eres una más de las profes con las que deberá compartir el curso, y ya te ha tomado el número de cómo tratarte, sale su manera más típica de actuar: empieza a incordiar verbalmente a sus compañeros y a moverse por el aula. 

Esto podía hacerlo en mi clase, pues los agrupaba entre grupos de tres, trabajando en equipo y le gustaba pasearse por la mesas. En las demás clases no podía hacerlo puesto que los pupitres estaban distribuidos en el aula unos detrás de otros de manera que la interacción entre los alumnos era prácticamente imposible y Pedro se sentaba habitualmente al fondo en un rincón a la izquierda. ¿Qué otra cosa podía hacer?, ¡su trabajo había terminado! El no era como aquellos incompetentes que no saben nada de nada. El se interesaba por todo. Cuando le preguntas algo contesta: eso es muy fácil, pues claro que lo sé. No siempre es así. 

Cuando está ante el ordenador y le dejas tiempo libre cinco minutos antes de finalizar la clase no va a parar siempre al mismo sitio: minijuegos, como la mayoría de los alumnos. No. Tampoco es de los que te dicen que han acabado el trabajo. No. El, por ejemplo, busca imágenes inéditas del universo. Un día me di cuenta que no las buscaba en Internet sino que algún profe de alguna materia había instalado un programa y él estaba investigando. No quiero decir que Pedro sea autosuficiente ni superdotado. De hecho, si le propones hacer un trabajo serio, aunque sea a partir de un tema de su interés, lo trabaja de forma superficial y se niega a profundizar. ¡El ya había terminado! Tenía carácter para su edad, 14 años. Sabía lo que quería, ser el centro de atención, y conseguía fascinar a sus compañeros, con menos competencias que él. 

Una tarde de aquellas de principios de octubre, cuando es más difícil captar la atención de los alumnos, cuando se ponen insoportables, incapacitados para cualquier otra cosa que no sea reír y decir tonterías… Se suponía que yo les tenía que dar clase de tecnología (es bien cierto, aunque parezca mentira, que el centro me asignó como psicopedagoga esta función y otras asignaturas todavía más alejadas de mi cometido), pues bien, cuando se suponía que yo les tenía que dar clase de tecnología (sin posibilidades de acceder al taller) paré el vídeo que pretendía trabajar con ellos aquella tarde, los reuní en círculo y hablamos de aquello que les interesaba a ellos. 
  
Como no podía ser de otra manera, Pedro tomó la iniciativa y nos habló de fantasmas, de las apariciones, de los muertos vivientes. El conocía, había visto un vídeo a Youtube en el que es veían unos jóvenes que entraban en un centro sanitario abandonado, y empezó a explicarnos historias... Yo solo escuchaba y no daba crédito a la cara, a los ojos del resto de alumnos mientras lo escuchaban…  Aquella tarda reflexioné mucho sobre la situación que estaba viviendo: las asignaturas que me habían asignado impartir, la agrupación de alumnos por niveles de rendimiento, el grupo de 8 alumnos que tenía delante de mí, los últimos del escalón, sí, ya sabéis, aquellos que nadie quiere en su clase, los que molestan, los que sufren porque se sienten poco valorados, con más problemas personales y necesidad de afecto que problemas de aprendizaje… Una segregación malévola que se retroalimentaba y justificaba lo que no tenía justificación.

Un día quise hablar a solas con él y en un momento dado le dije: Pedro, qué haces tu en este grupo?, por qué no haces nada para demostrar... No me dejó acabar: será por mi comportamiento, no??  Sencillamente, no era su sitio, pero estoy convencida que tampoco lo era de nadie. Pero él lo tenía bien asumido. Hay cosas que entendí mucho después. En una ocasión, hablando en el equipo docente con una compañera ésta nos dijo, alardeando: pues yo sé muy bien como controlar a Pedro. Lo saco a la pizarra a resolver un ejercicio (mates) y lo pongo en ridículo. Así consigo tenerlo calladito una temporadita… Dios, que perversión!


Timescapes Timelapse: Mountain Light from Tom Lowe @ Timescapes on Vimeo.